En ambos casos (reproducción y grabación) las
ventanas se muestran como una pequeña mesa de mezclas, con controles
independientes para las distintas fuentes u orígenes del sonido. Estas fuentes
pueden variar en función de las características y posibilidades que ofrezca la
tarjeta de sonido instalada. Además puede decidirse, como acabamos de ver,
cuáles de esas fuentes se mostrarán.
En la ventana de Control de volumen de
reproducción se presentan controles deslizantes de Volumen (en este
caso el volumen de salida) y Balance (donde se establece el peso
del canal izquierdo y derecho en la reproducción estereofónica: si
deslizamos totalmente el control hacia la izquierda el sonido sólo saldrá por
el altavoz izquierdo y viceversa). Existe además, situado a la izquierda, un control
general que afecta a todas las fuentes de sonido, es decir, controla el
volumen y el balance de la tarjeta de sonido en su conjunto (se trata del mismo
control de volumen al que se accede de modo directo haciendo un único clic
sobre el icono del altavoz de la barra de tareas).
También existe la posibilidad de silenciar
totalmente alguna de las fuentes de sonido seleccionando la casilla
correspondiente. Esto en ocasiones puede ser útil o necesario para evitar
problemas de acoplamiento y el consiguiente pitido (a veces insoportable)
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